El Ejido vuelve a ser victima de los vehículos a motor, también su calzada del siglo XVIII

Imagen del pasado mes de marzo
La calzada de piedra del Caño se convertía en un parking para vehiculos.

Desagradable imagen de la parte alta de Ejido en 2009
Poco a poco el Ejido se va convirtiendo en el pasatiempo de muchos conductores. Uno de los hechos más significante se producía está misma semana cuando 6 vehículos recorrían la pradera de arriba abajo, una y otra vez.  Lo que más me llamó la atención es que varios aprovecharon la calzada del caño -que está en recuperación- como carretera y más tarde como aparcamiento. Esto no es un caso aislado, ya anteriormente se han visto más actos, pero cada vez son más frecuentes. Desde el pasado mes de marzo -en el que ya mostré mi indignación en otro articulo- he contado más de quince casos. El Ejido es un enclave natural, que siempre a sido respetado y se ha conservado gracias a  la colaboración de todos. No obstante en los últimos años han ocurrido cosas un poco extrañas: En torno al 2006  maquinas de construcción arrancan los juncos por primera vez, se tapa un charco de agua natural junto al charco de las ocas (de los tres que había) y se intenta tapar este, aunque no se llegó a realizar. Varios años más tarde se vuelven a arrancar los juncos. Por último en octubre de 2009, con los arreglos de la carretera se empieza a depositar tierra en la zona alta del polideportivo, en las proximidades de la carretera y en el paraje del Charcón, -tapando un gran humedal y cerrando varias regueras de agua. Volviendo a la actualidad nos podemos dar cuenta que estos cambios son apreciables e incompatibles para la subsistencia del Ejido como enclave natural, si seguimos así. Podemos hablar del antes y la actualidad, empezando por los juncos; antes eran altos, hermosos y se metían las ocas, ahora son pequeños y llenos de agujeros en sus alrededores, pero al menos se están recuperando. De la tapa de regueras y humedales también se puede ver efectos negativos, ahora cada vez que llueve el Ejido parece una piscina, antes el agua se drenaba por las regueras. Y sobre el paso de vehículos solo hay que ver la que ya han preparado de tanto pasar por los alrededores de la caseta de teléfonos, que ya no crece hierva.
Si queremos conservar El Ejido lo más sensato seria respetarlo, pero a falta de ello, se tendrían que reglar unos decretos que proteja este enclave natural, dando prioridad a la prohibición de paso a vehículos de motor, que lamentablemente repito se está convirtiendo en una rutina. 

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