Sobrevolando el valle del Tiétar, la sierra de San Vicente y Gredos

<<La Iglesuela, destino favorito para los pilotos de los Ala-Delta>>

En nuestra zona debido a su privilegiada ubicación y sus grandes corrientes de aire caliente, los vuelos sin motor son un gran atractivo turístico en los pueblos de la cara norte y oeste de la Sierra de San Vicente. Lugar en el que las tardes de buen tiempo es muy habitual mirar al cielo y encontrar un Ala-delta -un tipo de aeronave con parecido a un avión-

Pedrobernardo en la sierra de Gredos cuenta con varias zonas habilitadas al despegue y junto al Piélago en la sierra de San Vicente son los puntos donde comienzan sus vuelos sin motor por los cielos de la sierra de San Vicente, el valle del Tiétar y Gredos.
Su estructura es muy sencilla, cuenta con el planeador, que tiene forma de “delta”, un arnés en el que van tumbados y controlan los movimientos de la aeronave y un sistema GPS, entre otros, que informa de los momentos en que el ala-delta registra las subidas y las bajadas mediante una señal acústica.


Para poder despegar los ala-deltas necesitan sitios elevados donde poder coger impulso y lanzarse y una amplia pradera para aterrizar. En ambas ocasiones siempre se debe hacer en contra del viento. En el caso el despegue para poder coger altura y en el caso del aterrizaje para lograr frenar la aeronave y aterrizar más fácilmente. Queda decir, que en todos sus viajes se ven unidos a las condiciones atmosféricas, al no tener motor se mantienen y desplazan gracias a las corrientes de aire calientes, también llamadas térmicas. Sabiendo dónde y cuándo despegan pero no dónde van a aterrizar y cuánto tiempo conseguirán estar volando.
Como bien he nombrado antes, sus viajes se ven unidos a las condiciones atmosféricas y con las mejores condiciones pueden alcanzar más de 2000 metros de altura y recorrer grandes distancias, en algunos viajes han sobrevolado Madrid, Ciudad Real y Ocaña despegando desde nuestra comarca

A la hora del aterrizaje en algunos casos puede ser arriesgado si no se conoce la dirección y velocidad estimada del viento por lo que en las praderas donde más se suele aterrizar presentan una “manga”, un utensilio en forma de bolsa ubicado en un mástil para indicar las condiciones del viento y ser vista desde el aire para que los pilotos puedan aterrizar con mayor precisión. Estas mangas se utilizan también en los aeropuertos o aeródromos. Los lugares favoritos para el aterrizaje son “La Campa Oficial” junto a la gasolinera de Pedrobernardo – muy cerca de Buenaventura- y “El Ejido” en La Iglesuela, en esta última se pueden apreciar y conocer cómo funcionan de cerca los ala-delta. Realizan sus maniobras y aterrizajes dentro del casco urbano, muy cerca de las viviendas y al lado de la carretera general. Pero también suelen aterrizar, aunque no con la misma frecuencia, en los demás pueblos de la comarca como en Almendral de la Cañada, donde aterrizan en una pradera cerca de una ermita, en la que comparten pista con los parapentes. Otro tipo de aeronave, que también sobrevuela nuestra comarca. A diferencia de los ala-delta, su estructura está formada solamente de tela, dándole apariencia de medio arco, de la que los pilotos quedan suspendidos por cuerdas. Funcionan igual que los ala-deltas pero a la hora de aterrizar tan solo necesitan un pequeño espacio. Los parapentes en general, suelen volar distancias más cortas que los ala-deltas, por lo que sólo son visibles en las poblaciones más cercanas a las montañas, en nuestro caso, El Piélago.

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